Manchester City failed to score in the Premier League for the first time this season as West Brom frustrated the league leaders to earn a deserved draw.
City dominated possession but struggled to convert that into clear-cut chances against a well-drilled Baggies side.
Mario Balotelli came closest with a 30-yard shot that hit the bar, while Sergio Aguero wasted a superb opening.
West Brom grew as a threat and could have claimed a famous win but Jerome Thomas's drive struck the post.
The draw was a disappointing end to what has been an increasingly impressive 12 months for Roberto Mancini's side, which have seen them rewarded with a first taste of Champions League football, a first major trophy for 35 years and top spot in the table on Christmas Day for the first time since 1929.
They have accrued 72 points from 36 games in 2011, 39 from the first 18 matches of this season - as opposed to 33 from the final 18 fixtures of the last campaign - to leave them leading the division on goal difference from fierce rivals Manchester United.
Perhaps justifiably, City swaggered with self-confidence at The Hawthorns, dominating possession, but in and around the box they were given little space to work with and demonstrated a distinct lack of clinical edge.
Credit for this must largely go to West Brom, whose work rate and defensive discipline slapped the shackles on Mancini's men in a fashion few others have achieved this season.
City were reduced to shooting principally from distance, with Samir Nasri and Mario Balotelli having efforts from outside the box saved by home keeper Ben Foster, and the Italian seeing a free-kick deflected narrowly wide.
When an opening in the box did come, City's usually lethal leading stars fluffed their lines, with David Silva side-footing a first-time effort over from 15 yards after he was found by Sergio Aguero's cross.
The Argentine was himself guilty of spurning a glorious chance after the break when he broke the offside trap from a header by James Milner but paused - perhaps expecting a flag - and allowed Gareth McAuley to get back and save West Brom with a superb last-ditch tackle.
Milner himself also found space in the box as a cross was delivered from the left, but he could only tamely head wide.
With so much effort dedicated to defence, West Brom provided little threat to City, particularly for the first hour, when Chris Brunt's early shot, which flashed past the far post, and a Paul Scharner 30-yard low effort, which Joe Hart palmed wide, the closest they came to a goal.
However, West Brom fed off City's frustration and increasing commitment to attack, crafting more openings as the game wore on.
Shane Long found space at the back post from a Jerome Thomas cross but was unable to direct his header goalwards, while Brunt fired a free-kick wide of Hart's right-hand post.
Thomas came closest with a superb low drive from 25 yards that smashed into the base of the post before deflecting away from danger.
City pushed until the end to snatch a late winner, but West Brom held firm.
West Brom manager Roy Hodgson:
"It was always going to be tough. We know how good they are and we would have to be at our best. I'm very pleased that we kept our shape and discipline.
"We almost sneaked it at the end on the break, but I'm not unhappy with a point."
Manchester City manager Roberto Mancini:
"Today was difficult. We knew this before the game. When you a play a team with all players behind the ball at home, if you don't score in the first half it's not easy, you don't have any space.
"When we have a chance we should score but maybe we were too slow in the first half.
"It is impossible to score three or four goals for 38 games. There will be some moments in the year when you won't score. We did everything today and wanted to win, but couldn't."
lunes, 26 de diciembre de 2011
Stoke City 0 - 0 Aston Villa
Stoke City y Aston Villa han empatado a cero en un partido con más intensidad que ocasiones de gol. Ambos equipos firmaron un duelo igualado en el que trataron de imponerse con sus armas. El Stoke intentó ganar a balón parado, mientras que el Aston Villa se centró en hacer daño al contragolpe.
En el encuentro que cerró el Boxing Day en la Premier League inglesa, la ocasión más clara del encuentro la tuvo el jugador del Stoke City Marc Wilson que cabeceó al larguero tras un saque de esquina. La jugada tuvo algo de polémica, ya que el equipo local reclamó que Agbonlahor despejó el balón de cabeza cuando este ya había traspasado la línea de gol.
En la primera parte, ambos conjuntos apenas dispusieron de ocasiones, en parte por las constantes interrupciones por faltas, que hicieron el juego muy trabado. Petrov tuvo la oportunidad más clara, pero su disparo se marchó al lateral de la red. Tras el paso por el túnel de vestuarios, el partido se animó más. El Stoke City presionó con más ahínco en todas las líneas, y fruto de ello, el Aston Villa pudo adelantarse con sendas ocasiones de Delfouneso y N'Zogbia.
Después, el equipo local explotó su habitual y efectivo recurso de saque de banda por medio de Delap hacia el corazón del área. A punto estuvo de darle la victoria al Stoke, que aun así tuvo la ocasión más clamorosa en el mencionado remate de Wilson tras un córner. Con este resultado, ambos conjuntos continúan en la zona media de la tabla inglesa. El Stoke City finaliza el Boxing Day con 24 puntos mientras que el Aston Villa tiene 19 en su casillero.
En el encuentro que cerró el Boxing Day en la Premier League inglesa, la ocasión más clara del encuentro la tuvo el jugador del Stoke City Marc Wilson que cabeceó al larguero tras un saque de esquina. La jugada tuvo algo de polémica, ya que el equipo local reclamó que Agbonlahor despejó el balón de cabeza cuando este ya había traspasado la línea de gol.
En la primera parte, ambos conjuntos apenas dispusieron de ocasiones, en parte por las constantes interrupciones por faltas, que hicieron el juego muy trabado. Petrov tuvo la oportunidad más clara, pero su disparo se marchó al lateral de la red. Tras el paso por el túnel de vestuarios, el partido se animó más. El Stoke City presionó con más ahínco en todas las líneas, y fruto de ello, el Aston Villa pudo adelantarse con sendas ocasiones de Delfouneso y N'Zogbia.
Después, el equipo local explotó su habitual y efectivo recurso de saque de banda por medio de Delap hacia el corazón del área. A punto estuvo de darle la victoria al Stoke, que aun así tuvo la ocasión más clamorosa en el mencionado remate de Wilson tras un córner. Con este resultado, ambos conjuntos continúan en la zona media de la tabla inglesa. El Stoke City finaliza el Boxing Day con 24 puntos mientras que el Aston Villa tiene 19 en su casillero.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Tottenham Hotspur 1 - 1 Chelsea
El Tottenham resistió la presión del Chelsea en el duelo londinense y pudo, incluso, ganar el encuentro en el tramo final de un enfrentamiento con el tercer puesto de la Premier en juego, que sigue en poder del cuadro de Harry Redknapp.
El Chelsea ha perdido de vista la lucha por el liderato. Tras el partido en White Hart Lane queda más distanciado aún del Manchester City -once puntos- y del Manchester United -nueve-.
El duelo tuvo un alto ritmo. Especialmente desde que a los ocho minutos el conjunto de Redknapp se adelantó en el marcador gracias a una internada del galés Gareth Bale aprovechada por el togolés Emmanuel Adebayor.
Desde ese momento, sin embargo, fue el Chelsea el que tomó el mando. Juan Mata, el único español titular en el once del portugués Andre Villas Boas, entró más en juego.
Un error defensivo facilitó el empate. Fue tras una acción de Ashley Cole que aprovechó Daniel Sturridge para establecer el empate.
Las ocasiones se multiplicaron para los visitantes desde ese momento. El marfileño Didier Drogba pudo adelantar al Chelsea después de un pase de Jose Bosingwa que remató al palo.
Antes del descanso Oriol Romeu sustituyó al lesionado John Obi Mikel. El Chelsea acentuó su presión en la segunda mitad. Ramires, por ejemplo, marró un remate claro de cabeza después de una falta lanzada por Mata.
Fernando Torres salió al campo para disputar el último cuarto de hora. Villas Boas pretendió mantener el ritmo pero fue el Tottenham el que al final pudo llevarse los tres puntos. Romeu sacó sobre la línea de gol un disparo de Bale.
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El Chelsea ha perdido de vista la lucha por el liderato. Tras el partido en White Hart Lane queda más distanciado aún del Manchester City -once puntos- y del Manchester United -nueve-.
El duelo tuvo un alto ritmo. Especialmente desde que a los ocho minutos el conjunto de Redknapp se adelantó en el marcador gracias a una internada del galés Gareth Bale aprovechada por el togolés Emmanuel Adebayor.
Desde ese momento, sin embargo, fue el Chelsea el que tomó el mando. Juan Mata, el único español titular en el once del portugués Andre Villas Boas, entró más en juego.
Un error defensivo facilitó el empate. Fue tras una acción de Ashley Cole que aprovechó Daniel Sturridge para establecer el empate.
Las ocasiones se multiplicaron para los visitantes desde ese momento. El marfileño Didier Drogba pudo adelantar al Chelsea después de un pase de Jose Bosingwa que remató al palo.
Antes del descanso Oriol Romeu sustituyó al lesionado John Obi Mikel. El Chelsea acentuó su presión en la segunda mitad. Ramires, por ejemplo, marró un remate claro de cabeza después de una falta lanzada por Mata.
Fernando Torres salió al campo para disputar el último cuarto de hora. Villas Boas pretendió mantener el ritmo pero fue el Tottenham el que al final pudo llevarse los tres puntos. Romeu sacó sobre la línea de gol un disparo de Bale.
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Gobierno uruguayo respalda a Luís Suárez tras su sanción
El Gobierno uruguayo respaldó ayer al futbolista Luís Suárez, considerado el mayor ídolo deportivo del país en la actualidad, sancionado en Inglaterra por un supuesto comentario racial.
El ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, anunció ayer, jueves que llamará a Suárez, actual jugador del Liverpool inglés, para expresarle su apoyo.
Suárez, de 24 años, y jugador del Liverpool fue sancionado el pasado día 20 por la Federación de Fútbol inglesa (FA) con ocho partidos de suspensión y una multa de 40.000 libras (48.000 libras) tras considerar probada su mala conducta hacia el jugador francés Patrice Evra, futbolista de raza negra del Manchester United.
El ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, anunció ayer, jueves que llamará a Suárez, actual jugador del Liverpool inglés, para expresarle su apoyo.
Suárez, de 24 años, y jugador del Liverpool fue sancionado el pasado día 20 por la Federación de Fútbol inglesa (FA) con ocho partidos de suspensión y una multa de 40.000 libras (48.000 libras) tras considerar probada su mala conducta hacia el jugador francés Patrice Evra, futbolista de raza negra del Manchester United.
Tévez es la atracción del mercado de pases
El futbolista argentino Carlos Tévez será protagonista en el mercado de invierno de traspasos en el Reino Unido, aseguró ayer la prensa local.
De acuerdo con los medios, el atacante suramericano será puesto en venta por su actual equipo Manchester City, que ve en el
francés París Saint Germain su primera opción.
Sin embargo, el mejor artillero de la Liga local la pasada campaña desea jugar en Italia, específicamente con el AC Milán, elenco que ya mostró su interés en hacerse de sus
servicios.
Por su parte, el futuro del delantero marfileño Didier Drogba con el Chelsea está en negocio tras conocer que se encuentra fuera de los planes del entrenador portugués André Villas-Boas.
Otro club que busca un delantero que ayude al holandés Robin Van Persie es el Arsenal, pero lo desmintió su técnico, Wenger.
De acuerdo con los medios, el atacante suramericano será puesto en venta por su actual equipo Manchester City, que ve en el
francés París Saint Germain su primera opción.
Sin embargo, el mejor artillero de la Liga local la pasada campaña desea jugar en Italia, específicamente con el AC Milán, elenco que ya mostró su interés en hacerse de sus
servicios.
Por su parte, el futuro del delantero marfileño Didier Drogba con el Chelsea está en negocio tras conocer que se encuentra fuera de los planes del entrenador portugués André Villas-Boas.
Otro club que busca un delantero que ayude al holandés Robin Van Persie es el Arsenal, pero lo desmintió su técnico, Wenger.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Wigan Athletic 0 - 0 Liverpool
El clásico derbi del noroeste entre el Wigan y el Liverpool prometía desde el principio, y no defraudó. Marcado, sin duda, por la reciente sanción que la FA ha impuesto a Luis Suárez, tras confirmarse que el delantero sí pronunció palabras racistas, el partido se convirtió en un verdadero espectáculo futbolístico.
El Wigan, ajeno a los complicados asuntos de sus vecinos del oeste, no podía permitirse volver a fallar en su estadio -sólo ha conseguido una victoria como local esta temporada- y aunque el Liverpool no era ni mucho menos el mejor rival para darle la vuelta a la racha negativa, tanto el equipo como su entrenador, Roberto Martínez, no estaban dispuestos a alcanzar la cifra de 500 derrotas en la Premier.
El Liverpool, en cambio, era todo lo contrario. Aunque es verdad que el “caso Suárez” ha afectado significativamente al funcionamiento normal de la familia “red”, la racha positiva que el equipo de Mersey arrastraba hasta el estadio de los “latics” hacía presagiar una nueva victoria para los chicos de Kenny Dalglish.
El partido verdaderamente fue un espectáculo. Si por algo se caracteriza el equipo del míster español es que, ya no solo los jugadores, sino también todo el estadio y el club, aman lo que significa el buen fútbol y el estilo inglés. Los “latics” empezaron fuertes y llevaron las jugadas a un nivel superior de chispa y velocidad, como dicen en las islas, el encuentro pasó a una etapa “box to box” (de un área a otra). Mientras que en el Liverpool, Suárez y el centro del campo encabezado por Adam, ponían el ataque y la velocidad, en los locales fue el español Jordi Gómez quien acogió el balón y dio electricidad a una pelota que recorrió con placer el verde césped del estadio DW.
Aunque el Wigan se gustó en ese juego rápido y trepidante, fue el Liverpool el que le sacó más rendimiento. Henderson probó a Al Habsi en el minuto 8 con un buen tiro potente que el guardameta desvió a córner, mientras que Kuyt y Glen Johnson bien pudieron adelantar a los “reds” con dos jugadas casi consecutivas. El holandés la tuvo primero cuando en el minuto 24 se adelantó a los defensas locales y cruzó perfectamente el balón, sin embargo, el cancerbero omaní blocó sin problemas el tiro; y dos minutos más tarde, el lateral inglés tuvo en sus botas una de las más claras del partido cuando después de crear con Suárez una pared que lo dejó solo en el área, no supo definir bien y desperdició la ocasión.
Por su parte, el Wigan también puso en buenos apuros a Pepe Reina. Tanto Jordi Gómez, como Moses y Diame crearon mucho más peligro en las inmediaciones del meta “red” que en otras ocasiones. El francés estuvo imparable toda la primera mitad. Su portencia y velocidad superaron en muchas ocasiones la despistada defensa visitante, y tal solo el buen hacer de los zagueros en los últimos momento evitó los goles. De hecho, en el 36, una cabalgada imparable del 21 del Wigan dejó por los suelos a cuatro jugadores del Liverpool e hizo que Reina despotricase a gusto contra sus compañeros, ya que sin su intervención, el potente tiro del delantero bien podría a haber supuesto el 1-0 del marcador.
Si bien es cierto que a la media hora de juego el ritmo del partido decayó, las oportunidades de ambos conjuntos siguieron surgiendo con asombrosa facilidad. El Liverpool recogió el balón y jugó con tranquilidad para evitar sorpresas de un Wigan que poco a poco cedía más terreno. Y aunque el equipo de Dalglish buscó el gol, los numerosos huecos en defensa crearon la incertidumbre atrás y evitaron un ataque total para abrir el marcador.
La segunda parte fue otro partido. El juego de pase que históricamente siempre ha caracterizado al Liverpool volvió a aparecer, pero al contrario que en otras ocasiones los jugadores malinterpretaron su función. El clásico “passing game” es siempre correcto para dormir los partidos, pero únicamente cuando se van ganando. Consciente de ello y para contrarrestarlo, Kenny Dalglish dio entrada a Bellamy y a Shelvey para inyectar un poco de chispa y velocidad a las jugadas de su equipo, pero fue insuficiente. El Liverpool entró en una dinámica demasiado estática donde los jugadores no buscaron los espacios sino que se contentaron con recibir el balón en los pies. Salvo algunas agradecedoras internadas de José Enrique por la banda, los “reds” mantuvieron la misma actitud hasta final del partido.
Pero en el minuto 49 saltó la polémica. Una mano de Cadwell en el área daba al Liverpool la oportunidad de ponerse por delante, mejorar la racha fuera de casa y alejar los titulares lejos de la sanción a Suárez; pero, desgraciadamente, Charlie Adam falló el penalti, o mejor dicho, el portero del Wigan se la paró. No es fácil ver como la zurda privilegiada del jugador escocés desaprovecha una pena máxima, pues no sin mérito tiene en su haber numerosos lanzamientos consecutivos desde el punto fatídico; sin embargo, este fue distinto, y tras la oportunidad el partido no volvió a resurgir.
La falta de ideas y el desgaste de la primera parte fueron suficientes para anular a ambos conjuntos. El balón ya no corrió como lo había hecho antes del descanso, y aunque la siempre fiel afición de los “latics” no cesó en sus felices cánticos para arengar a los suyos, el marcador finalizó en empate.
Sólo la inercia final del Liverpool puso el nudo en la garganta de los insistentes seguidores del Wigan. El Liverpool, tras la salida de Andy Carroll, volvió a asediar, más a la heroica que con cabeza, la portería de Al Habsi. Un par de balones bien centrados por Bellamy y una falta lanzada a la barrera por Adam fueron la última intentona sin premio de un equipo que desde el penalti fallado no fue el mismo.
Al final, el Wigan salió con la cabeza alta de su estadio pues no sólo plantó cara a un Liverpool con más sombras que luces, sino que fueron capaces de ganarles. Los de Roberto Martínez consiguieron un punto que sabe a gloria, y a falta de que mañana acabe la jornada, ya solo están a uno para salir de los puestos de descenso.
El Wigan, ajeno a los complicados asuntos de sus vecinos del oeste, no podía permitirse volver a fallar en su estadio -sólo ha conseguido una victoria como local esta temporada- y aunque el Liverpool no era ni mucho menos el mejor rival para darle la vuelta a la racha negativa, tanto el equipo como su entrenador, Roberto Martínez, no estaban dispuestos a alcanzar la cifra de 500 derrotas en la Premier.
El Liverpool, en cambio, era todo lo contrario. Aunque es verdad que el “caso Suárez” ha afectado significativamente al funcionamiento normal de la familia “red”, la racha positiva que el equipo de Mersey arrastraba hasta el estadio de los “latics” hacía presagiar una nueva victoria para los chicos de Kenny Dalglish.
El partido verdaderamente fue un espectáculo. Si por algo se caracteriza el equipo del míster español es que, ya no solo los jugadores, sino también todo el estadio y el club, aman lo que significa el buen fútbol y el estilo inglés. Los “latics” empezaron fuertes y llevaron las jugadas a un nivel superior de chispa y velocidad, como dicen en las islas, el encuentro pasó a una etapa “box to box” (de un área a otra). Mientras que en el Liverpool, Suárez y el centro del campo encabezado por Adam, ponían el ataque y la velocidad, en los locales fue el español Jordi Gómez quien acogió el balón y dio electricidad a una pelota que recorrió con placer el verde césped del estadio DW.
Aunque el Wigan se gustó en ese juego rápido y trepidante, fue el Liverpool el que le sacó más rendimiento. Henderson probó a Al Habsi en el minuto 8 con un buen tiro potente que el guardameta desvió a córner, mientras que Kuyt y Glen Johnson bien pudieron adelantar a los “reds” con dos jugadas casi consecutivas. El holandés la tuvo primero cuando en el minuto 24 se adelantó a los defensas locales y cruzó perfectamente el balón, sin embargo, el cancerbero omaní blocó sin problemas el tiro; y dos minutos más tarde, el lateral inglés tuvo en sus botas una de las más claras del partido cuando después de crear con Suárez una pared que lo dejó solo en el área, no supo definir bien y desperdició la ocasión.
Por su parte, el Wigan también puso en buenos apuros a Pepe Reina. Tanto Jordi Gómez, como Moses y Diame crearon mucho más peligro en las inmediaciones del meta “red” que en otras ocasiones. El francés estuvo imparable toda la primera mitad. Su portencia y velocidad superaron en muchas ocasiones la despistada defensa visitante, y tal solo el buen hacer de los zagueros en los últimos momento evitó los goles. De hecho, en el 36, una cabalgada imparable del 21 del Wigan dejó por los suelos a cuatro jugadores del Liverpool e hizo que Reina despotricase a gusto contra sus compañeros, ya que sin su intervención, el potente tiro del delantero bien podría a haber supuesto el 1-0 del marcador.
Si bien es cierto que a la media hora de juego el ritmo del partido decayó, las oportunidades de ambos conjuntos siguieron surgiendo con asombrosa facilidad. El Liverpool recogió el balón y jugó con tranquilidad para evitar sorpresas de un Wigan que poco a poco cedía más terreno. Y aunque el equipo de Dalglish buscó el gol, los numerosos huecos en defensa crearon la incertidumbre atrás y evitaron un ataque total para abrir el marcador.
La segunda parte fue otro partido. El juego de pase que históricamente siempre ha caracterizado al Liverpool volvió a aparecer, pero al contrario que en otras ocasiones los jugadores malinterpretaron su función. El clásico “passing game” es siempre correcto para dormir los partidos, pero únicamente cuando se van ganando. Consciente de ello y para contrarrestarlo, Kenny Dalglish dio entrada a Bellamy y a Shelvey para inyectar un poco de chispa y velocidad a las jugadas de su equipo, pero fue insuficiente. El Liverpool entró en una dinámica demasiado estática donde los jugadores no buscaron los espacios sino que se contentaron con recibir el balón en los pies. Salvo algunas agradecedoras internadas de José Enrique por la banda, los “reds” mantuvieron la misma actitud hasta final del partido.
Pero en el minuto 49 saltó la polémica. Una mano de Cadwell en el área daba al Liverpool la oportunidad de ponerse por delante, mejorar la racha fuera de casa y alejar los titulares lejos de la sanción a Suárez; pero, desgraciadamente, Charlie Adam falló el penalti, o mejor dicho, el portero del Wigan se la paró. No es fácil ver como la zurda privilegiada del jugador escocés desaprovecha una pena máxima, pues no sin mérito tiene en su haber numerosos lanzamientos consecutivos desde el punto fatídico; sin embargo, este fue distinto, y tras la oportunidad el partido no volvió a resurgir.
La falta de ideas y el desgaste de la primera parte fueron suficientes para anular a ambos conjuntos. El balón ya no corrió como lo había hecho antes del descanso, y aunque la siempre fiel afición de los “latics” no cesó en sus felices cánticos para arengar a los suyos, el marcador finalizó en empate.
Sólo la inercia final del Liverpool puso el nudo en la garganta de los insistentes seguidores del Wigan. El Liverpool, tras la salida de Andy Carroll, volvió a asediar, más a la heroica que con cabeza, la portería de Al Habsi. Un par de balones bien centrados por Bellamy y una falta lanzada a la barrera por Adam fueron la última intentona sin premio de un equipo que desde el penalti fallado no fue el mismo.
Al final, el Wigan salió con la cabeza alta de su estadio pues no sólo plantó cara a un Liverpool con más sombras que luces, sino que fueron capaces de ganarles. Los de Roberto Martínez consiguieron un punto que sabe a gloria, y a falta de que mañana acabe la jornada, ya solo están a uno para salir de los puestos de descenso.
Queens Park Rangers 2 - 3 Sunderland
Llegar nuevo en mitad de la temporada a un equipo que coquetea con el descenso no es la mejor situación para volver a trabajar después de un año y medio sabático. Sin embargo, Martin O´ Neill ha demostrado ya en sus primeros tres partidos al frente del Sunderland que sigue teniendo la ambición y determinación con la que llevó al Aston Villa a la final de la Carling Cup en 2010. Los "black cats" cosecharon su segunda victoria en los tres partidos que O´Neill ha dirigido al equipo. Ahora, no sin sufrimiento.
La primera hora de juego tuvo en el Sunderland un dominador claro. A pesar de no monopolizar la posesión del balón, lograron encontrar constantemente en la banda derecha a Sebastian Larsson. El sueco, en un gran momento de forma, bailó a Traoré a su ritmo. El lateral izquierdo del QPR, más concentrado en atacar que en defender, regaló espacios por doquier que Larsson aprovechó enviando centros a Bendtner, hoy la referencia en ataque de los "black cats".
El dominio del Sunderland se tradujo en dos goles. El primero, a los 20 minutos, llegó gracias a un córner pésimamente defendido por el QPR, lanzado por Richardson y rematado por Nicklas "la torre" Bendtner desde dos metros. No contentos con regalar el primer gol, el segundo llegó en un error todavía más grave. Habían pasado diez minutos de la segunda parte cuando Gabbidon no es capaz de controlar un balonazo largo, y Sessegnon, muy atento, arrebata por detrás el balón al central. Solo ante Kenny, el delantero del Sunderland, que fue el mejor del partido, regateó al portero y puso un 2-0 que parecía definitivo. Pero nada más lejos de la realidad.
Un cuarto de hora después del segundo gol del Sunderland, el encuentro estaba empatado. Primero Helguson y después Mackie hicieron temblar a Martin O´Neill, que vio cómo su equipo se derrumbó tras ampliar la ventaja en el electrónico. El partido se puso de cara para los locales, sobre todo por el buen hacer de Taarabt, que había salido en la segunda parte, Mackie y Helguson. Pero éstos no lograron culminar la remontada cuando tuvieron la ocasión justo después del empate, y lo pagaron.
Cuando apenas quedaban dos minutos para el final del encuentro, Wes Brown anotó el 2-3 definitivo tras rematar un córner lanzado por Gardner. El gol del ex del Manchester United reafirmó el tópico de que los gatos negros den mala suerte, pues no pudo tener peor suerte el QPR, encajando un gol a falta de dos minutos tras remontar dos goles en contra.
Con esta victoria, el Sunderland se aleja de la zona de descenso, separándole ahora tres puntos del Wigan. Asimismo, el QPR ve como poco a poco la zona de descenso se le acerca, puesto que acumula ya tres derrotas consecutivas y tan solo son dos los puntos que le separan del descenso.
Ficha técnica:
QPR: Kenny; Young, Gabbidon, Connolly (Bothroyd, min. 90), Traoré (Hall, min. 80); Barton, Faurlín, Derry; Mackie, Wright-Phillips (Taarabt, min. 45), Helguson.
Sunderland: Westwood; O´Shea, Bramble, Brown, Bardsley; Larsson (Gardner, min. 75), Cattermole, Vaughan (Colback, min. 71), Richardson; Sessegnon, Bendtner.
GOLES: 0-1, min. 19, Bendtner. 0-2, min. 54, Sessegnon. 1-2, min. 63, Helguson. 2-2, min. 67, Mackie. 2-3, min. 88, Brown.
ÁRBITRO: Andre Marriner (ENG). Amonestados: Sessegnon (min. 67). L. Young (min. 80). Cattermole (min. 86).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 17ª jornada de la Premier League, entre el recién ascendido Queens Park Rangers y el Sunderland. El encuentro se disputó en Loftus Road.
La primera hora de juego tuvo en el Sunderland un dominador claro. A pesar de no monopolizar la posesión del balón, lograron encontrar constantemente en la banda derecha a Sebastian Larsson. El sueco, en un gran momento de forma, bailó a Traoré a su ritmo. El lateral izquierdo del QPR, más concentrado en atacar que en defender, regaló espacios por doquier que Larsson aprovechó enviando centros a Bendtner, hoy la referencia en ataque de los "black cats".
El dominio del Sunderland se tradujo en dos goles. El primero, a los 20 minutos, llegó gracias a un córner pésimamente defendido por el QPR, lanzado por Richardson y rematado por Nicklas "la torre" Bendtner desde dos metros. No contentos con regalar el primer gol, el segundo llegó en un error todavía más grave. Habían pasado diez minutos de la segunda parte cuando Gabbidon no es capaz de controlar un balonazo largo, y Sessegnon, muy atento, arrebata por detrás el balón al central. Solo ante Kenny, el delantero del Sunderland, que fue el mejor del partido, regateó al portero y puso un 2-0 que parecía definitivo. Pero nada más lejos de la realidad.
Un cuarto de hora después del segundo gol del Sunderland, el encuentro estaba empatado. Primero Helguson y después Mackie hicieron temblar a Martin O´Neill, que vio cómo su equipo se derrumbó tras ampliar la ventaja en el electrónico. El partido se puso de cara para los locales, sobre todo por el buen hacer de Taarabt, que había salido en la segunda parte, Mackie y Helguson. Pero éstos no lograron culminar la remontada cuando tuvieron la ocasión justo después del empate, y lo pagaron.
Cuando apenas quedaban dos minutos para el final del encuentro, Wes Brown anotó el 2-3 definitivo tras rematar un córner lanzado por Gardner. El gol del ex del Manchester United reafirmó el tópico de que los gatos negros den mala suerte, pues no pudo tener peor suerte el QPR, encajando un gol a falta de dos minutos tras remontar dos goles en contra.
Con esta victoria, el Sunderland se aleja de la zona de descenso, separándole ahora tres puntos del Wigan. Asimismo, el QPR ve como poco a poco la zona de descenso se le acerca, puesto que acumula ya tres derrotas consecutivas y tan solo son dos los puntos que le separan del descenso.
Ficha técnica:
QPR: Kenny; Young, Gabbidon, Connolly (Bothroyd, min. 90), Traoré (Hall, min. 80); Barton, Faurlín, Derry; Mackie, Wright-Phillips (Taarabt, min. 45), Helguson.
Sunderland: Westwood; O´Shea, Bramble, Brown, Bardsley; Larsson (Gardner, min. 75), Cattermole, Vaughan (Colback, min. 71), Richardson; Sessegnon, Bendtner.
GOLES: 0-1, min. 19, Bendtner. 0-2, min. 54, Sessegnon. 1-2, min. 63, Helguson. 2-2, min. 67, Mackie. 2-3, min. 88, Brown.
ÁRBITRO: Andre Marriner (ENG). Amonestados: Sessegnon (min. 67). L. Young (min. 80). Cattermole (min. 86).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 17ª jornada de la Premier League, entre el recién ascendido Queens Park Rangers y el Sunderland. El encuentro se disputó en Loftus Road.
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