lunes, 27 de septiembre de 2021
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domingo, 29 de agosto de 2021
sábado, 1 de junio de 2019
Tottenham-Liverpool, por el reinado
Después de que hace once años Chelsea y Manchester United dirimieran la primera final inglesa de la historia de la Liga de Campeones, después de que Chelsea y Arsenal peleasen por la Liga Europa, la temporada de clubes echa su cierre con un duelo tremendo y a todas luces inesperado.
Tottenham Hotspur y Liverpool serán los protagonistas hoy (15:00), en el escenario el Wanda Metropolitano de la capital española y el premio heredar el trono que ha regentado las tres pasadas ediciones el Real Madrid y las cinco últimas el fútbol español. La pérfida Albion se catapultará al lugar que llevaba echando de menos varios años.
Pocos hubieran apostado porque el Liverpool repitiese la hazaña de alcanzar la final. Más teniendo en cuenta los tres partidos perdidos fuera de casa en la liguilla o el 3-0 encajado en el Camp Nou. Lo del alemán Jürgen Klopp es un milagro cuya explicación es plausible que esté fuera de este mundo.
Pero es que lo del argentino Mauricio Pochettino no es para menos. No gastó en el mercado veraniego ni en el invernal, convirtiéndose en el primer equipo de la rimbonbante Premier League en hacerlo, y cuando nadie le esperaba, obró el más difícil todavía.
Dejó fuera de manera dramática al Manchester City y acortó la vida de muchos corazones londinenses con lo acontecido en el Amsterdam Arena. Quizás lo de Pochettino también tenga una explicación divina.
Como lo podría tener la cuasi milagrosa recuperación de Harry Kane para la final. Afectado por una lesión de tobillo provocada en la ida de cuartos, el inglés es la gran duda de un Tottenham que parte como no favorito, que nunca ha estado en la final -su tope son las semifinales de 1962- y que no levanta un trofeo desde 2008.
Al Liverpool, la experiencia le tiñe canas. Posee cinco Copas de Europa y viene de un subcampeonato digno de cualquier tragedia griega el año pasado -cayó ante el Real Madrid en Kiev-. Klopp ya ha perdido dos finales. Otra derrota más no encontraría sentido ni a millones de años luz.
El alemán se encontrará con la importante baja del centrocampista guineano Naby Keita, fuera por un problema en la ingle, pero recuperará al delantero brasileño Roberto Firmino, quien se perdió la recta final de la temporada.
Los ‘Reds’ están tocados después de perder su mejor Premier League de su historia, heridos en un alma que podría encontrar buen cobijo al amparo de una ‘Orejona’, pero reforzados por la heroica remontada ante el Barcelona en Anfield.
El más que probable retorno de Firmino al once rearma el temible tridente ofensivo del conjunto de Klopp, que podría otorgar también la titularidad en la medular al holandés Georginio Wijnaldum, bigoleador ante el cuadro barcelonista, en detrimento de James Milner, para otorgar capacidad de llegada y mantener la intensidad en la presión, una de las principales armas en busca de la verticalidad.
Los ‘Spurs’ saben que de ganar harían una leyenda impensable hace meses. Algún avispado sacará, si ganan, un boleto de apuestas clamando que él lo predijo.
La realidad es que nadie lo esperaba. Mérito doble.
Tottenham Hotspur y Liverpool serán los protagonistas hoy (15:00), en el escenario el Wanda Metropolitano de la capital española y el premio heredar el trono que ha regentado las tres pasadas ediciones el Real Madrid y las cinco últimas el fútbol español. La pérfida Albion se catapultará al lugar que llevaba echando de menos varios años.
Pocos hubieran apostado porque el Liverpool repitiese la hazaña de alcanzar la final. Más teniendo en cuenta los tres partidos perdidos fuera de casa en la liguilla o el 3-0 encajado en el Camp Nou. Lo del alemán Jürgen Klopp es un milagro cuya explicación es plausible que esté fuera de este mundo.
Pero es que lo del argentino Mauricio Pochettino no es para menos. No gastó en el mercado veraniego ni en el invernal, convirtiéndose en el primer equipo de la rimbonbante Premier League en hacerlo, y cuando nadie le esperaba, obró el más difícil todavía.
Dejó fuera de manera dramática al Manchester City y acortó la vida de muchos corazones londinenses con lo acontecido en el Amsterdam Arena. Quizás lo de Pochettino también tenga una explicación divina.
Como lo podría tener la cuasi milagrosa recuperación de Harry Kane para la final. Afectado por una lesión de tobillo provocada en la ida de cuartos, el inglés es la gran duda de un Tottenham que parte como no favorito, que nunca ha estado en la final -su tope son las semifinales de 1962- y que no levanta un trofeo desde 2008.
Al Liverpool, la experiencia le tiñe canas. Posee cinco Copas de Europa y viene de un subcampeonato digno de cualquier tragedia griega el año pasado -cayó ante el Real Madrid en Kiev-. Klopp ya ha perdido dos finales. Otra derrota más no encontraría sentido ni a millones de años luz.
El alemán se encontrará con la importante baja del centrocampista guineano Naby Keita, fuera por un problema en la ingle, pero recuperará al delantero brasileño Roberto Firmino, quien se perdió la recta final de la temporada.
Los ‘Reds’ están tocados después de perder su mejor Premier League de su historia, heridos en un alma que podría encontrar buen cobijo al amparo de una ‘Orejona’, pero reforzados por la heroica remontada ante el Barcelona en Anfield.
El más que probable retorno de Firmino al once rearma el temible tridente ofensivo del conjunto de Klopp, que podría otorgar también la titularidad en la medular al holandés Georginio Wijnaldum, bigoleador ante el cuadro barcelonista, en detrimento de James Milner, para otorgar capacidad de llegada y mantener la intensidad en la presión, una de las principales armas en busca de la verticalidad.
Los ‘Spurs’ saben que de ganar harían una leyenda impensable hace meses. Algún avispado sacará, si ganan, un boleto de apuestas clamando que él lo predijo.
La realidad es que nadie lo esperaba. Mérito doble.
jueves, 30 de mayo de 2019
Video Gonzalo Higuaín provoca burlas por su versión de 'We are the champions'
El delantero del Chelsea Gonzalo ‘Pipa’ Higuaín es tendencia en las redes por su desafinada interpretación de la canción 'We are the champions' de la banda británica Queen, en los festejos de su equipo tras conquistar la Europa League, al ganar por 4-1 al Arsenal en la final en Bakú (Azerbaiyán).
El ‘Pipa’ subió un video en directo mediante su cuenta de Instagram donde los integrantes del Chelsea cantaban el tema. Higuaín decidió hacerse un video donde no se le entendía la letra de popular canción.
Las redes sociales no tardaron en reaccionar con burla contra el exdelantero de la selección argentina. El ‘Pipa’ estuvo en la banca de su equipo en la final en el estadio Olímpico de Bakú.
Hazard se despidió a lo grande del Chelsea, con un triplete
El belga Eden Hazard, nombrado mejor jugador de la final de la Liga Europa, se despidió ayer miércoles a lo grande del Chelsea con una actuación para recordar, ya que participó en tres de los cuatro goles de su equipo ante el Arsenal (4-1).
Hazard, que anotó dos goles y dio una asistencia en otro, comenzó muy maniatado por la telaraña trenzada por Unai Emery, pero entonces abandonó la banda izquierda, se colocó en el centro y el partido cambió de dueño.
Primero, asistió a Emerson para que pusiera a prueba a Peter Cech y después asistió al francés Giroud, cuyo disparo fue salvado milagrosamente por el guardameta checo.
El belga guardó lo mejor para la segunda parte. Después de que Giroud inaugurara el marcador, se puso el mono de trabajo y robó un balón en el centro del campo que acabaría siendo decisivo.
La jugada no terminó ahí, ya que seguidamente tiró una pared, se fue a la banda y le dio un pase medido al corazón del área a Pedro, que remató de primeras con la zurda para marcar el segundo gol. Después engañó a Cech desde el punto de penalti y aún tuvo tiempo para anotar el cuarto gol en un contraataque de libro que certificó la victoria de los “blues” en el Estadio Olímpico de Baku.
Hazard, que anotó dos goles y dio una asistencia en otro, comenzó muy maniatado por la telaraña trenzada por Unai Emery, pero entonces abandonó la banda izquierda, se colocó en el centro y el partido cambió de dueño.
Primero, asistió a Emerson para que pusiera a prueba a Peter Cech y después asistió al francés Giroud, cuyo disparo fue salvado milagrosamente por el guardameta checo.
El belga guardó lo mejor para la segunda parte. Después de que Giroud inaugurara el marcador, se puso el mono de trabajo y robó un balón en el centro del campo que acabaría siendo decisivo.
La jugada no terminó ahí, ya que seguidamente tiró una pared, se fue a la banda y le dio un pase medido al corazón del área a Pedro, que remató de primeras con la zurda para marcar el segundo gol. Después engañó a Cech desde el punto de penalti y aún tuvo tiempo para anotar el cuarto gol en un contraataque de libro que certificó la victoria de los “blues” en el Estadio Olímpico de Baku.
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