miércoles, 11 de mayo de 2016
Millonario obsequio al chileno Manuel Pellegrini
El dueño del Manchester City, el jeque Mansour, y el presidente, Khaldoon Al Mubarak, quisieron despedirse de la mejor manera con el técnico Manuel Pelegrini. Ambos decidieron obsequiarle un cuadro valorado en 7.966.076,09 millones de dólares al entrenador del conjunto ciudadano.
La obra de arte, llamada Going to the match, fue elaborada por el pintor LS Lowry en 1928. Sin duda el técnico de nacionalidad chilena se lleva una reliquia de regalo. Además, el pasado domingo los aficionados del club inglés le dieron una calurosa despedida al DT
También el mandamás del Manchester City, le dedicó algunas palabras al estratega. "Su enfoque de la participación, la integridad y la humildad han impactado en nuestra organización para mejor y ha hecho de nuestro club uno mucho más fuerte de lo que lo encontró”, declaró.
Manuel Pellegrini disputó su último partido de local el fin de semana pasado, cuando su equipo empató (2-2) ante Arsenal. Este domingo visitará al Swansea y dará por culminado su ciclo en el City, para luego cederle el puesto a Josep Guardiola.
Terry quiere seguir en el Chelsea
El defensor inglés expresó su deseo de continuar en el equipo azul la próxima temporada.
El capitán del Chelsea, el defensa inglés John Terry, reiteró ayer su deseo de seguir "unos cuantos años más" en el equipo del suroeste de la capital británica.
"Quiero jugar un par de años más, y ojalá que sea en el Chelsea", explicó Terry, que termina contrato el próximo 30 de junio.
"Soy jugador del Chelsea y éste ha sido mi club desde que tenía 14 años. Amo al Chelsea", agregó el zaguero, quien ha defendido la camiseta de los 'blues' en 703 ocasiones -más de 500 como capitán- desde su debut en diciembre de 2008.
Terry, de 35 años, fue expulsado el pasado sábado por doble amarilla en la derrota por 3-2 ante el Sunderland y, si el club no le renueva finalmente el contrato, podría haber disputado su último partido con la zamarra 'blue'.
El capitán del Chelsea, el defensa inglés John Terry, reiteró ayer su deseo de seguir "unos cuantos años más" en el equipo del suroeste de la capital británica.
"Quiero jugar un par de años más, y ojalá que sea en el Chelsea", explicó Terry, que termina contrato el próximo 30 de junio.
"Soy jugador del Chelsea y éste ha sido mi club desde que tenía 14 años. Amo al Chelsea", agregó el zaguero, quien ha defendido la camiseta de los 'blues' en 703 ocasiones -más de 500 como capitán- desde su debut en diciembre de 2008.
Terry, de 35 años, fue expulsado el pasado sábado por doble amarilla en la derrota por 3-2 ante el Sunderland y, si el club no le renueva finalmente el contrato, podría haber disputado su último partido con la zamarra 'blue'.
Argelia celebra la posible transferencia de Slimani al Leicester
Argelia recibió con entusiasmo las noticias que apuntan a que el Leicester está interesado en fichar al delantero Islam Slimani y reunirlo el próximo año en la Premier y en la 'Champions' con Ryad Mahrez, el otro jugador en el que confía para reconquistar la Copa de África.
Según diversos medios europeos, el sorprendente campeón de la liga inglesa se ha sumado a un puñado de clubes que persiguen al atacante argelino, autor de 26 goles en 32 partidos del campeonato portugués con el Sporting de Lisboa.
Los principales obstáculos para la operación pueden ser, no obstante, el elevado precio de Slimani -el club lisboeta no parece dispuesto a liberarle por menos de 30 millones de euros- y el interés de Rainieri en el italiano Gianluca Lapadula, que ha completado también una excelente temporada con el Pescara en la Serie B italiana.
La eventual llegada de Slimani al Leicester entusiasma a la hinchada argelina, que vería como sus dos jugadores estrella podrían jugar y entrenarse juntos a diario en el año previo a la disputa de la Copa África de naciones.
Argelia confía en que la dupla que pueda formar con la sensación de esta temporada en Inglaterra, Ryad Mahrez, apoyada por hombres de innegable calidad, pese a su mala temporada, como Soufine Feghouli (Valencia) y Yacne Brahimi, sea suficiente para levantar un trofeo que se le resiste desde 1990.
Antes, sin embargo, Argelia tiene que resolver el problema en el banquillo del equipo nacional, sin entrenador desde que en marzo fuera destituido el francés Christian Gourcuff.
Según medios locales, la Federación Argelina de Fútbol (FAF) ha intensificado sus esfuerzos para fichar a un entrenador extranjero antes de que se dispute la Eurocopa de 2016.
Hasta la fecha, nombres de prestigio, como el chileno Marcelo Bielsa o el exportero español Julen Lopetegui han rechazado la oferta que les ha presentado el presidente de la FAF, Mohamed Raouraoua, aseguran los mismos medios.
Al parecer, el exguardameta se habría excusado argumentando que no tiene intención de momento de entrenar a una selección y que prefiere esperar a posibles ofertas de clubes europeos.
Junto al de Lopetegui, en las últimas horas ha sonado con fuerza el nombre de Rolland Courbis, técnico del Rennes francés, que al parecer no termina de convencer a Raouraoua, pese a que tiene varios defensores en e seno de la federación.
Además de Slimani, que semanas atrás arrebató un pequeño récord a Lionel Messi al convertirse en el delantero que más goles le ha hecho a Iker Casillas en dos encuentros consecutivos, en Argelia destacan "europeos" como el medio centro del Lyon Rachid Ghezzal y su compañero en la medular de la selección pero rival en el Montpellier, Ryad Boudebouz.
Según diversos medios europeos, el sorprendente campeón de la liga inglesa se ha sumado a un puñado de clubes que persiguen al atacante argelino, autor de 26 goles en 32 partidos del campeonato portugués con el Sporting de Lisboa.
Los principales obstáculos para la operación pueden ser, no obstante, el elevado precio de Slimani -el club lisboeta no parece dispuesto a liberarle por menos de 30 millones de euros- y el interés de Rainieri en el italiano Gianluca Lapadula, que ha completado también una excelente temporada con el Pescara en la Serie B italiana.
La eventual llegada de Slimani al Leicester entusiasma a la hinchada argelina, que vería como sus dos jugadores estrella podrían jugar y entrenarse juntos a diario en el año previo a la disputa de la Copa África de naciones.
Argelia confía en que la dupla que pueda formar con la sensación de esta temporada en Inglaterra, Ryad Mahrez, apoyada por hombres de innegable calidad, pese a su mala temporada, como Soufine Feghouli (Valencia) y Yacne Brahimi, sea suficiente para levantar un trofeo que se le resiste desde 1990.
Antes, sin embargo, Argelia tiene que resolver el problema en el banquillo del equipo nacional, sin entrenador desde que en marzo fuera destituido el francés Christian Gourcuff.
Según medios locales, la Federación Argelina de Fútbol (FAF) ha intensificado sus esfuerzos para fichar a un entrenador extranjero antes de que se dispute la Eurocopa de 2016.
Hasta la fecha, nombres de prestigio, como el chileno Marcelo Bielsa o el exportero español Julen Lopetegui han rechazado la oferta que les ha presentado el presidente de la FAF, Mohamed Raouraoua, aseguran los mismos medios.
Al parecer, el exguardameta se habría excusado argumentando que no tiene intención de momento de entrenar a una selección y que prefiere esperar a posibles ofertas de clubes europeos.
Junto al de Lopetegui, en las últimas horas ha sonado con fuerza el nombre de Rolland Courbis, técnico del Rennes francés, que al parecer no termina de convencer a Raouraoua, pese a que tiene varios defensores en e seno de la federación.
Además de Slimani, que semanas atrás arrebató un pequeño récord a Lionel Messi al convertirse en el delantero que más goles le ha hecho a Iker Casillas en dos encuentros consecutivos, en Argelia destacan "europeos" como el medio centro del Lyon Rachid Ghezzal y su compañero en la medular de la selección pero rival en el Montpellier, Ryad Boudebouz.
martes, 10 de mayo de 2016
Los 23 convocados: La lista de Inglaterra para la Eurocopa
La Federación Inglesa de Fútbol (FA) ha filtrado accidentalmente la lista de 23 jugadores convocados por el seleccionador Roy Hodgson para la Eurocopa, que se disputará del 10 de junio al 10 de julio en Francia. En la relación destacan las presencias de Wayne Rooney y Jack Wilshere, pese a reaparecer recientemente tras sus largas lesiones, y de Danny Drinkwater y Jamie Vardy, flamantes campeones con el Leicester.
Hodgson anunciará oficialmente la convocatoria el jueves. La lista filtrada hoy la componen estos jugadores:
Porteros
Hart (Manchester City), Heaton (Bumley) y Forster (Southampton).
Defensas
Bertrand (Southampton), Cahill (Chelsea). Clyne (Liverpool), Jagielka (Everton). Shaw (Manchester United). Smailing (Manchester United). Stones (Everton).
Medios
Dele Alli (Totlenham Hotspur), Barkley (Everton). Dier (Tottenham Hotspur), Drinkwaler (Leicester City), Henderson (Liverpool), Laliana (Liverpool), Mllner (Liverpool). Sterling (Manchester City) y Wilshere (Arsenal).
Delanteros
Kane (Toltenham Holspur). Rooney (Manchester United), Sturridge (Liverpool) y Vardy (Leicester City).
Reservas
John Ruddy (Norwich City), Danny Rose (Tottenham Hotspur). Kyle Walker (Tollenham Hotspur). Marc Albrigllton (Leicester City), Fabian Delph (Manchester City). Mark Noble (West Ham United). Carroll (West Ham United) y Defoe (Sunderland).
lunes, 9 de mayo de 2016
Hillsborough, la tragedia que sacudió al fútbol mundial
EL MUNDO y REDACCIÓN CENTRAL
Nadie quiso parar el partido hasta que los aficionados empezaron a derramarse por el césped. El 15 de abril de 1989 la semifinal de FA Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest se suspendió por una aparente invasión de campo. Las imágenes muestran cómo incluso algunos policías tratan de impedir que los hinchas 'reds' salten la valla, empujándoles de vuelta allí donde les faltaba el aire. Una decisión funesta había enviado a miles de seguidores hacia una grada ya abarrotada, las convulsiones eran evidentes antes del pitido inicial, pero nadie paró el partido hasta cumplido el minuto seis. La tragedia de Hillsborough dejó 96 muertos y más de 700 heridos.
Nadie quiso asumir responsabilidades hasta que en 2012 un informe redactado por los familiares de las víctimas destapó las innumerables negligencias cometidas antes, durante y después de la tragedia. Hillsborough no había pasado controles de seguridad desde hacía una década; la policía sólo permitió que tres ambulancias accedieran al estadio; los servicios médicos tardaron en activar el protocolo de emergencia; y una extensa trama de corrupción policial había envenenado la investigación para eludir los cargos y culpar a los aficionados de su propia muerte.
La seguridad de Hillsborough ya había quedado comprometida en las semifinales de 1981, 1987 y 1988. Precisamente el año anterior el Liverpool y el Nottingham Forest también se habían enfrentado en ese estadio y se habían registrado aglomeraciones que provocaron lesiones por aplastamiento entre los hinchas, pero la planificación fue idéntica: para evitar posibles altercados entre aficiones, las autoridades recomendaron separar las zonas dentro del estadio y por razones de mera cercanía a las carreteras de acceso se asignó el fondo de Leppings Lane al Liverpool y Spion Kop al Nottingham Forest. El fondo más pequeño para la afición más numerosa.
Veinte minutos antes del partido los dos sectores centrales de la grada de pie en Leppings Lane estaban abarrotados pero, según publicaría el 'Liverpool Echo', el único anuncio que se hace por megafonía es para pedir que los aficionados se echen más adelante. En los aledaños del estadio la situación empieza a ser peligrosa. El estado de las carreteras y los controles policiales retrasaron la llegada de los seguidores del Liverpool. 24.000 personas debían pasar por 23 tornos deficientes y pronto empezó a formarse un cuello de botella. Ante el peligro de aplastamiento, el inspector jefe Dave Duckenfield, ascendido sólo tres semanas antes y sin experiencia en grandes eventos deportivos, ordena la apertura de la Puerta C.
La Puerta C es una salida que conecta con el túnel de acceso a los sectores centrales de Leppings Lane. Duckenfield no había ordenado cerrar el paso y reconducir a los aficionados hacia los laterales, por lo que una marea humana entra por el túnel directa a una zona que ya estaba soportando el doble de la capacidad permitida. Las vallas que separan la grada del campo impiden huir hacia el césped. Las que dividen la grada dificultan huir hacia otros laterales. El público está enjaulado, aplastado contra los barrotes y los únicos que pueden entrar lo hacen a costa de los que ya han caído.
Ese día había 200 policías menos que el año anterior, cuando ya se había vivido una situación crítica en las gradas. Que fueran los años 80 y que aquellos aficionados fueran del Liverpool favoreció el diagnóstico inicial de un nuevo episodio de vandalismo: Inglaterra vivía el auge del fenómeno 'hooligan' y sólo habían pasado cuatro años desde la tragedia de Heysel. En un primer momento los policías trataron de impedir que los aficionados saltaran la valla, empujando a quienes intentaban huir. Sólo cuando fue obvio el riesgo para la vida de las personas abrieron las dos diminutas puertas que daban acceso al campo.
Había pasado ya el minuto seis cuando el árbitro decidió parar el partido (15.06 horas). La primera ambulancia llegó a las 15.15 y la segunda a las 15.20. Puesto que la policía aún consideraba que aquello era sólo un episodio de 'hooliganismo', prohibió la entrada de las otras 44 que llegaron a acumularse a las afueras del estadio. Tampoco facilitó el acceso de los servicios médicos a la zona del accidente. A falta de camillas, los aficionados empezaron a evacuar a sus víctimas en vallas publicitarias.
Nadie quiso parar el partido hasta que los aficionados empezaron a derramarse por el césped. El 15 de abril de 1989 la semifinal de FA Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest se suspendió por una aparente invasión de campo. Las imágenes muestran cómo incluso algunos policías tratan de impedir que los hinchas 'reds' salten la valla, empujándoles de vuelta allí donde les faltaba el aire. Una decisión funesta había enviado a miles de seguidores hacia una grada ya abarrotada, las convulsiones eran evidentes antes del pitido inicial, pero nadie paró el partido hasta cumplido el minuto seis. La tragedia de Hillsborough dejó 96 muertos y más de 700 heridos.
Nadie quiso asumir responsabilidades hasta que en 2012 un informe redactado por los familiares de las víctimas destapó las innumerables negligencias cometidas antes, durante y después de la tragedia. Hillsborough no había pasado controles de seguridad desde hacía una década; la policía sólo permitió que tres ambulancias accedieran al estadio; los servicios médicos tardaron en activar el protocolo de emergencia; y una extensa trama de corrupción policial había envenenado la investigación para eludir los cargos y culpar a los aficionados de su propia muerte.
La seguridad de Hillsborough ya había quedado comprometida en las semifinales de 1981, 1987 y 1988. Precisamente el año anterior el Liverpool y el Nottingham Forest también se habían enfrentado en ese estadio y se habían registrado aglomeraciones que provocaron lesiones por aplastamiento entre los hinchas, pero la planificación fue idéntica: para evitar posibles altercados entre aficiones, las autoridades recomendaron separar las zonas dentro del estadio y por razones de mera cercanía a las carreteras de acceso se asignó el fondo de Leppings Lane al Liverpool y Spion Kop al Nottingham Forest. El fondo más pequeño para la afición más numerosa.
Veinte minutos antes del partido los dos sectores centrales de la grada de pie en Leppings Lane estaban abarrotados pero, según publicaría el 'Liverpool Echo', el único anuncio que se hace por megafonía es para pedir que los aficionados se echen más adelante. En los aledaños del estadio la situación empieza a ser peligrosa. El estado de las carreteras y los controles policiales retrasaron la llegada de los seguidores del Liverpool. 24.000 personas debían pasar por 23 tornos deficientes y pronto empezó a formarse un cuello de botella. Ante el peligro de aplastamiento, el inspector jefe Dave Duckenfield, ascendido sólo tres semanas antes y sin experiencia en grandes eventos deportivos, ordena la apertura de la Puerta C.
La Puerta C es una salida que conecta con el túnel de acceso a los sectores centrales de Leppings Lane. Duckenfield no había ordenado cerrar el paso y reconducir a los aficionados hacia los laterales, por lo que una marea humana entra por el túnel directa a una zona que ya estaba soportando el doble de la capacidad permitida. Las vallas que separan la grada del campo impiden huir hacia el césped. Las que dividen la grada dificultan huir hacia otros laterales. El público está enjaulado, aplastado contra los barrotes y los únicos que pueden entrar lo hacen a costa de los que ya han caído.
Ese día había 200 policías menos que el año anterior, cuando ya se había vivido una situación crítica en las gradas. Que fueran los años 80 y que aquellos aficionados fueran del Liverpool favoreció el diagnóstico inicial de un nuevo episodio de vandalismo: Inglaterra vivía el auge del fenómeno 'hooligan' y sólo habían pasado cuatro años desde la tragedia de Heysel. En un primer momento los policías trataron de impedir que los aficionados saltaran la valla, empujando a quienes intentaban huir. Sólo cuando fue obvio el riesgo para la vida de las personas abrieron las dos diminutas puertas que daban acceso al campo.
Había pasado ya el minuto seis cuando el árbitro decidió parar el partido (15.06 horas). La primera ambulancia llegó a las 15.15 y la segunda a las 15.20. Puesto que la policía aún consideraba que aquello era sólo un episodio de 'hooliganismo', prohibió la entrada de las otras 44 que llegaron a acumularse a las afueras del estadio. Tampoco facilitó el acceso de los servicios médicos a la zona del accidente. A falta de camillas, los aficionados empezaron a evacuar a sus víctimas en vallas publicitarias.
Tottenham sigue segundo
El Tottenham, pese a caer ante el Southampon (1-2), se vio beneficiado del empate entre el Manchester City y el Arsenal (2-2), y mantiene la segunda plaza con dos puntos de ventaja en la Premier League inglesa.
El conjunto de Mauricio Pochettino sufrió la acometida de un Southampton que se jugó gran parte de sus opciones de obtener la última plaza a la próxima Liga Europa.
El Tottenham, que el pasado lunes cedió matemáticamente el título al Leicester, al empatar con el Chelsea (2-2), puso por momentos en peligro el acceso a la fase de grupos de la Liga de Campeones, pero el empate entre el City y Arsenal le devolvió la esperanza.
El conjunto de Mauricio Pochettino sufrió la acometida de un Southampton que se jugó gran parte de sus opciones de obtener la última plaza a la próxima Liga Europa.
El Tottenham, que el pasado lunes cedió matemáticamente el título al Leicester, al empatar con el Chelsea (2-2), puso por momentos en peligro el acceso a la fase de grupos de la Liga de Campeones, pero el empate entre el City y Arsenal le devolvió la esperanza.
El City complica su pase para la siguiente Liga de Campeones
Manchester City, que solo pudo empatar ayer 2-2 en casa con Arsenal en el duelo estelar de la penúltima jornada de la Premier League, ve peligrar su puesto en la zona de Liga de Campeones, ante la amenaza de sus vecinos del Manchester United.
Dos puntos separan a City y United, que ganó 1 a 0 el sábado en Norwich, en la clasificación. El equipo de Old Trafford tiene un partido disputado menos, que jugará mañana ante West Ham.
Si el United gana ese día, llegará a la última jornada cuarto y dependiendo de sí mismo: ganar al Bournemouth, que no se juega nada, le permitiría quedarse con esa cuarta posición, la última que permite en Inglaterra jugar el repechaje de agosto para estar en los grupos de la Champions.
El City, eliminado el miércoles en semifinales de la Liga de Campeones por el Real Madrid, podría quedar fuera de la máxima competición continental la próxima temporada. Y con él Josep Guardiola, su próximo DT. El argentino Sergio Agüero (8) y el belga Kevin de Bruyne (51) adelantaron dos veces al City, pero Arsenal reaccionó rápido con tantos del francés Olivier Giroud (10) y de Alexis Sánchez (68).
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